Cuando estaba a punto de desmoronarme con tanta sordidez, de pronto, me sorprendió ver cómo del árido y gris cemento se abrían paso, rompiendo su rigidez y dureza, unas delicadas hojas verdes que envolvían una espléndida flor amarilla.
Cuando estaba a punto de desmoronarme con tanta sordidez, de pronto, me sorprendió ver cómo del árido y gris cemento se abrían paso, rompiendo su rigidez y dureza, unas delicadas hojas verdes que envolvían una espléndida flor amarilla.