LA PESADILLA
Cuando estaba empezando a asimilar esta aberración, apareció otro monstruo en el que pude reconocer a mi hermana, que había venido a ayudarme con el peque. Casi me desmayo cuando vi sus patas delanteras terminadas también en forma de tentáculos moviéndose en todas direcciones y rematadas con garras ensangrentadas, la cabeza coronada con crines de colores imposibles y las patas traseras apoyadas en afilados pinchos.